La EAPN presenta un informe sobre las desigualdades de género y la pobreza de la mujer en Europa

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La UE sólo ha avanzado 4 puntos en los últimos 10 años en la escala del Índice de Igualdad de Género, situándose en un 66 sobre 100. Las principales brechas de género se encuentran a nivel salarial, de pensiones y de cuidados. 13 millones de mujeres en la UE experimentan violencia física.

Madrid, 8 de marzo 2018. La EAPN (European Anti-Poverty Network / Red Europea de Lucha contra la Pobreza) presenta su informe “Género y Pobreza en Europa” en el encuentro de grupos de estrategias de inclusión de la UE realizado en Belgrado, Serbia, con motivo del 8 der marzo, Día Internacional de la Mujer.

El análisis enfatiza que la pobreza tiene rostro de mujer, y que nos queda un largo camino, tanto en España como en Europa, para poder alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres.

Los datos reflejan la existencia de profundas desigualdades, tanto a nivel de participación en el mercado laboral (tasas de actividad y desempleo) como en las condiciones de la misma (segregación – horizontal y vertical – y brecha salarial). Las mujeres también están más representadas en el trabajo precario y en el trabajo parcial. La brecha en el desempleo es mayor en los países del sur. (Grecia: 27,2%/18,9%; España: 20,7%/17,4%). La tasa de empleo a tiempo parcial de las mujeres cuadruplica a la masculina.

La brecha salarial está consolidada en nuestro país. Según el último dato del INE, el conjunto de salarios recibidos por mujeres suma un 22,9% menos que el de los hombres, en términos brutos anuales. Según algunos informes el porcentaje se incrementa en 7 puntos si se consideran los complementos.

El uso del tiempo y el reparto de responsabilidades a nivel familiar y doméstico condicionan la vida de las mujeres. Nuestro modelo económico actual se basa en una parte importante en el trabajo gratis de la mujer. El menor desempeño laboral remunerado y la menor cotización repercuten en las pensiones. En la UE 28 las mujeres hacen el 77% de todas las tareas domésticas.

La brecha de género en pensiones en España alcanza el 37% según la UGT.

Las mujeres afrontan tasas más altas de riesgo de pobreza y exclusión que los varones. La situación es especialmente grave en el caso de los hogares encabezados en solitario por mujeres, (más de un millón y medio en nuestro país), la mitad de los cuales está en situación AROPE.

En cuanto a la toma de decisiones, sólo cuatro países -Francia, Italia, Finlandia y Suecia- tienen al menos un 30% de mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas. El techo de cristal afecta a las mujeres en todos los ámbitos: las mujeres son el 28% de los altos cargos administración; el 37% de los cargos ejecutivos de los principales partidos; el 24% de los consejeros del IBEX35 y el 11% de los miembros de las reales academias.

La violencia de género es el más grave exponente de la desigualdad. La última macro encuesta realizada por la FRA (Agencia para los Derechos Fundamentales de la UE) sobre la violencia de género, publicada en 2014, calcula que 13 millones de mujeres en la UE experimentaron violencia física durante los 12 meses previos a la encuesta. Esa cifra equivale a un 7% de mujeres entre 18-74 años en la UE. En España, 917 mujeres han sido asesinadas en los últimos 14 años por violencia de género.

Las desigualdades persisten. La UE sólo ha avanzado 4 puntos en los últimos 10 años en la escala del Índice de Igualdad de Género, (de 62 a 66 sobre 100). Asimismo, existen enormes diferencias entre los Estados. Suecia encabeza la clasificación con 82.6 puntos. España se sitúa por encima de la media europea con 68.3 puntos.

EAPN Europa incluye en su informe propuestas para los gobiernos estatales, regionales y locales y también para las instituciones y empresas dirigidas a combatir esta desigualdad a nivel laboral, salarial y de corresponsabilidad en los cuidados, así como a nivel de educación y de abogacía política.

EAPN España quiere hacer una llamada de atención sobre la forma en que la desigualdad grava la vida de las mujeres en todos los ámbitos y cómo esta desigualdad constituye un profundo freno al desarrollo y cohesión social.

La lucha contra la desigualdad es una responsabilidad de toda la sociedad, sin excepciones.

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